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Ruptura de pareja: clavos, tiempo y cuidados

Ruptura

¿Qué hacemos después de una ruptura? ¿cómo asimilamos esa pérdida? ¿cómo la superamos? ¿cómo nos recuperamos?

¿Qué le pasa al verano que de repente comienzan la ruptura de parejas? Parece que el invierno invita más a tener una relación, a estar acurrucados en el sofá por el frío, y una vez llega el verano apetece despegarse.

Muchos salen de su hibernación y comienzas a ver chicos nuevos, las aplicaciones están que arden (depende de dónde vivas), y como que las diferencias entre la pareja aumentan hasta llegar a la ruptura…

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¿Todo llegó a su fin?

Primero, decirte, por si se te olvida algo que posiblemente ya sepas: el mundo no se acaba porque se acabe una relación. ¿Duele? Si, ¿mata? No.

Tanto si eres el que deja, como el dejado, de manera diferente, hay un dolor, aunque no queramos reconocerlo públicamente, salvo que haya mucha confianza, decimos que estamos bien. Pero en el fondo estamos dolidos, y es normal, se rompe uno o varios corazones, ilusiones, proyectos y esperanzas. Aparentemente se acaba algo que forma parte de tu presente y de tu futuro.

En muchas ocasiones puede surgir la pregunta: “¿y ahora qué hago?”; o pensamientos derrotistas como: “no volveré a tener pareja”, “nunca me volveré a enamorar”, y cosas parecidas. También reacciones normales frente al dolor que sentimos.

¿Solo me ha pasado a mi?

Si estás pasando o has pasado o sospechas que vas a pasar por esta situación, sabes de lo que hablo, y por eso te digo, “es normal” sentir ese tipo de cosas. Pasar del dolor a la rabia, incluso a querer vengarte, o arrastrarte un poquito para volver con esa persona; montamos dramas, o vamos de despechados; o durante un tiempo estamos como “idos”. Todo depende de cómo haya sido la ruptura y la capacidad de adaptación y superación de cada uno.

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¿Decisiones apresuradas?

Puedes ser de los que piensa, o se deja aconsejar, de que “un clavo saca a otro clavo”, y entras en esa espiral de “aquí te descubro y te mato”, unas veces para consolarte, para subir tu ego un poquito, o incluso vengarte de tu ex, o porque realmente te ayuda a superar ese momento.

Rápidamente encuentras de nuevo pareja, que bajo mi punto de vista, puede ser peligroso, sobre todo si las heridas de la anterior no están curadas, si seguimos o no enganchados al ex…

Pero bueno, no quiero caer en estereotipos o mitos, que cada uno de forma adulta, y con la cabeza despejada, decida qué hacer con su vida, sin hacer daño a sí mismo y a otros.

Para mí si hay una fórmula mágica: tiempo y cuidados.

Una herida, un catarro, una enfermedad, requiere tiempo y cuidados para sanar. Pues en este caso sucede lo mismo.

Date tu tiempo, permítete llorar, reír, patalear y gritar; déjate querer, arropar y achuchar por tu círculo. Si estás triste o mal, dilo, nos ha pasado a muchos. Si empiezas a recuperarte, dilo también, será una gran alegría.

Y como dice la canción: “Si tu novio te termina, yo te tengo la mejor medicina…

No tengas prisa, pero tampoco hagas pausas, la vida continúa, y tú vas a continuar con ella.

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